Teresa Carreño, la pianista
Nace en Caracas, el 22 de diciembre de 1853, hija del músico y pedagogo Manuel Antonio Carreño y Clorinda García de Sena y Toro . El padre, quien escribió una especie de ‘biblia educativa' —a la que todos nuestros abuelos acudieron para darnos las primeras palmetas y hacer las planas de los deberes escritos— en su famosísimo ‘Manual de Urbanidad y Buenas Maneras' , que fue traducido a varios idiomas hasta ganarse, por parte del Congreso Nacional, su recomendación especial y obligatoria enseñanza.
Manuel Antonio Carreño se ocupó directamente de la ducación musical de su hija, a quien le escribió más de 500 lecciones para piano, que cubrían todos los aspectos pedagógicos y técnicos para el aprendizaje del instrumento. Posteriormente, ella continuaría su lección musical con Julio Hohené.
Su precocidad y alto sentido musical, la llevó a dar su primer concierto a los 9 años de edad en el Irving May , de Nueva York, ciudad donde recibiría lecciones musicales con el conocido maestro norteamericano de origen alemán, Louis Morean Gottschalk . Después de este triunfante inició, viajó a La Habana, Cuba y luego, de vuelta a los Estados Unidos, le tocaría demostrar su talento en el piano frente al presidente Abraham Lincoln , en la Casa Blanca.
Se traslada a París, donde inicia su carrera de concertista y se le presenta la oportunidad de visitar todos los países de Europa, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda y África del Sur. El propio Frank Lizt ofreció darle clases, siempre y cuando se mudara a Italia, algo no pudo hacer. Su repertorio incluía autores clásicos y románticos, que interpretó bajo la batuta de grandes directores y orquestas de renombre.
Su vida romántica fue tan dificultosa como la artística, que tuvo que mantener y por la que sacrificó todo. En 1873 se casó con el violinista Emile Laurel , de quien se divorcia a los dos años. Se vuelve a casar en 1876 con el cantante de ópera Giovanni Tagliapetra con quien establece una empresa de conciertos. Sin embargo se divorció nuevamente y en 1892 reincide en el matrimonio, esta vez con el pianista Eugene D' Albert de quien —también— se separará en 1895, para finalmente casarse por cuarta y última vez con su antiguo cuñado, Arturo Tagliapetra .
Le tocará regresar a Caracas, después de 25 años de ausencia, invitada por el presidente Joaquín Crespo , en 1885 y, al año siguiente, el presidente Antonio Guzmán Blanco le encarga organizar la temporada de ópera en Caracas: un gran fracaso, al no encontrar la artista talentos suficientes para el éxito de la temporada. Teresa Carreño , —a pesar de su genialidad—sufre además el rechazo de la muy conservadora sociedad caraqueña, quien no veía con buenos ojos su condición de mujer divorciada y vuelta a casar, por lo que sería boicoteda en todas sus presentaciones.
Vuelve a Europa y se radica en Berlín donde logró ser la solista de la Orquesta Filarmónica de la ciudad. Al estallar la Primera Guerra Mundial, inicia una nueva gira por España, Cuba y los Estados Unidos, donde fallece en Nueva York, a los 64 años “víctima de un agotamiento general debido a los largos años de excesivo trabajo”, el 12 de junio de 1917.
Dejó escrito un ‘ Himno a Bolívar ', ‘ Saludo a Caracas ' y el vals dedicado a su hija Teresita . Sus restos yacen en el Panteón Nacional.
Teresa de la Parra, la novelista
“El secreto de la perdurabilidad está en que para ella la vida y el arte no fueron dos cosas distintas, sino que las hacía una sola el aglutinante maravilloso de su sensibilidad amorosa.” ( Ramón Díaz Sánchez , 1953).
Teresa de la Parra fue el seudónimo de Ana Teresa Parra Manojo . Nació en París el 5 de octubre de 1889 y viene a Venezuela a los 13 años, en 1902, a residir en su hacienda familiar en Tazón, cerca de Cúa, en el estado Miranda. A raíz de la muerte de su padre, en 1906, viajó a España a cursar sus estudios. Egresando del colegio, se trasladará de nuevo a París en 1915. Para esa época ya inicia su labor literaria, escribiendo cuentos bajo el nombre de ‘Fru-Fru '.
Esta curiosa actitud de esconderse bajo seudónimos da una idea muy clara de que sentía ir ‘contra la corriente', propia de las mujeres intelectuales de su época.
En 1924, obtuvo el primer premio en un concurso de escritores por su novela ‘ Ifigenia ', que sería de inmediato publicada por el Instituto Hispanoamericano de Cultura Francesa en París.
En 1927 viaja a Cuba para representar a Venezuela en la Conferencia Interamericana de Periodistas y lee una ponencia sobre ‘ La influencia oculta de las mujeres en el continente y en la vida de Bolívar ', luego va a Colombia y continua planteando temas sobre la importancia de la mujer durante la Colonia y en la Independencia.
Retorna a Venezuela con su segunda novela, ‘Memorias de Mamá Blanca ' que junto con ‘ Ifigenia ' se hacen dos piezas clásicas y representativas de las novelas psicológicas. La primera plantea en forma de diario y epistolar el drama de la mujer frente a una sociedad que no le permite expresar sus ideas ni elegir el destino que tanto ansiaba: lograr la independencia de su vida íntima, donde sólo existió un amor imposible. La segunda novela es materialmente un cuadro costumbrista de la Caracas de su época, en el ambiente de una hacienda de caña de azúcar —Tazón— siendo su principal aporte el tiempo existencial alargado por el tiempo cronológico que enfrento el tono serio y amargo de la literatura de su época.
Teresa de la Parra murió a la temprana edad de 47 años, afectada por la tuberculosis, en Madrid, el 27 de abril de 1936.
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